Nada será mañana al despertar entre sábanas de algodón, cuando la soledad invada hasta el rincón más profundo.
Nada será mañana al despertar entre sábanas, cuando la oscuridad reniegue su existencia sobre la faz de la tierra.
Nada será mañana al despertar, cuando las lágrimas hablen por mi, suplicando tenerte.
Nada será mañana, cuando los pájaros se corten las alas y no puedan volar.
Nada será, cuando las uñas marquen el dolor deslizándose por las paredes.
Nada, cuando el sol se convierta en arena y caiga arropando hasta el océano más profundo.
Cuando tus huellas indiquen que marchaste para siempre...
